sábado, 27 de junio de 2009

Mujeres

Por su forma anatómica, el pene puede ser estimulado aplicando diversas técnicas. Lo más importante es que establezcan una relación de total confianza con su pareja, para saber cuando ir más rápido, cuando detenerse, o que tipo de presión es la adecuada para cada momento.


Lamer; extiendan la lengua y pásenla por la totalidad del pene. Deténganse en algunos sectores para ejercer mayor presión, y no olviden lamer el glande, pues allí existen muchas terminaciones nerviosas. Pueden acompañar estos movimientos retirando, por momentos, la lengua, y rozando el pene con las mejillas o los labios, que se deslizaran sin problemas debido a la acción lubricante de la saliva.


Besar; sostengan el pene erecto con una de sus manos. Bésenlo en toda la superficie, pero deteniéndose especialmente en la base.

Los testículos y el perineo no deben ser dejados de lado, pues su estimulación provoca mucha excitación. Besen el glande hasta introducirlo en la boca, rodeándolo con los labios.


Chupar; introduzcan el pene, hasta la mitad, en la boca, mientras lo sostienen por la base con una de las manos.

Realicen movimientos ascendentes y descendentes, cuidando que los dientes no lastimen la delicada piel del órgano.

Acompañen el movimiento de la boca con el de la mano, que ejercerá una suave presión para aumentar la excitación. En el final de cada movimiento ascendente, retiren apenas el pene de la boca para lamer el glande.


Introducir; tomen el pene erecto entre sus manos. Cubran sus dientes con sus propios labios, e introduzcan la totalidad del pene en la boca.

Realicen algunos movimientos ascendentes y descendientes y luego intenten llegar con los labios hasta la base del pene… ¡como si quisieran tragárselo!

Si pueden dejen que el glande se introduzca en la garganta. Luego; recorran con los labios la totalidad del pene hasta llegar al glande, para besarlo o lamerlo.

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